3 Consejos para reducir el consumo de plástico

Voltea tu mirada a un lado y nombra al menos 5 cosas que estén hechas de plástico. Te aseguro que no ha sido ningún reto, porque si hay un material que se ha insertado en nuestra cotidianidad es el plástico en todas sus variedades y presentaciones. Y cómo no, si es tan fácil de producir, económico y versátil. Podemos hacer todo con plástico, desecharlo y comenzar de nuevo. Pero no todo es tan fácil ni hermoso, porque los residuos plásticos se han convertido en un dolor de cabeza para la humanidad. Desde islas flotantes de plástico en el mar hasta microplásticos que ingresan a nuestro cuerpo, a través de alimentos y agua. La basura plástica nos está consumiendo.

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Sería increíble decir que la solución a este problema es el reciclaje, pero apenas el 9% del plástico que se consume es reciclado, lo que quiere decir que el 91% va a dar a los vertederos y muchas veces al mar. Es un problema gigante, pero podemos involucrarnos en la solución si cambiamos algunos de nuestros hábitos de vida. No es complicado, sólo sigue estos 3 consejos para reducir el consumo del plástico y comenzaremos a hacer la diferencia. Es el primer paso en una gran carrera para proteger el ambiente.

Consejos para reducir el consumo del plástico

Cuando hablamos de reducir el consumo del plástico no queremos que lances a la basura todo el plástico que está en tu casa. Todo lo contrario, hay elementos en este material que resultan duraderos y que pueden ser reutilizados muchas veces. Por ejemplo, los tanques de almacenamiento de agua son plásticos y son perfectos porque pueden durar muchas décadas. Aquí lo importante es reducir al máximo los nuevos elementos de plástico y si tienes que adquirirlos, que puedas reutilizarlos o reciclarlos para que no vayan a la basura.

1. Cambia tu rutina de higiene personal

Uno de los lugares por donde más pasa el plástico de un solo uso es el baño. Comencemos con los botes de champú, acondicionador y similares. Dependiendo de tus hábitos y los de la familia, adquieres unos de estos al menos una vez al mes. Igual con el jabón líquido, cepillos dentales y las rasuradoras plásticas desechables. Así que este es el primer paso.

Vamos a buscar champú y acondicionador en barra. Es exactamente lo mismo que el champú, pero en estado sólido. Hay muchas marcas que se encargan de hacer estos productos. ¿No quieres prescindir de tu marca preferida? Entonces compra a granel para recargar los botes que ya tienes. Si la marca no los produce, entonces compra el bote más grande que consigas. Hay empresas que venden galones para peluquerías. Esto te permite tener que reciclar o reusar un solo bote en vez de 6 o más.

En cuanto a los rastrillos, la opción es muchísimo más sencilla de lo que crees y además le hará mucho bien a tu piel. Pásate a la rasuradora de metal, las que usaban nuestros abuelos y que le cambiabas la hojilla metálica. Los cepillos dentales de bambú son cada vez más populares, se degradan con facilidad y son igual de eficientes que los de plástico. También puedes conseguir peines de madera, que además eliminan la estática del cabello.

El desodorante es otro de esos productos con empaques que son difíciles de reciclar. Hay algunos que vienen en crema, otros en envases de cristal y otros de forma sólida. En cuanto a los productos de higiene femenina, existen muchas más opciones que las tradicionales toallas desechables y tampones. Puedes reducir el consumo del plástico en este rubro usando copa menstrual, toallas reusables o ropa íntima para la menstruación.

2. Reduce el plástico al limpiar

Uno de los plásticos desechables que es imposible de reciclar y que se usa y tira con frecuencia son las esponjas de cocina. En vez de invertir en estos antihigiénicos y poco duraderos instrumentos, prefiere las alternativas naturales, como el tradicional estropajo de zacate o lufa. Otras opciones son toallas con textura y cepillos de bambú. En cuanto al detergente para lavar ropa, puedes usar alternativas recargables. Hay lugares que venden estos líquidos para limpiar al mayor y llenan tus recipientes. El detergente en polvo en cajas de cartón e incluso las pastillas disolventes son una mejor opción.

Siempre será mejor secar la ropa al aire libre, pero si debes usar la secadora, olvídate de las toallas de suavizante. Prefiere el uso de bolitas de lana, que no sólo reducen el tiempo de secado, suavizan la ropa, eliminan la estática y si les pones algún aceite esencial, pueden dejar un delicioso aroma.

3. No comas plásticos

En la cocina y la hora de comer son de esos momentos en los que el plástico se hace presente en las formas más pequeñas. Por ejemplo, al ir al supermercado evita llevar las frutas y verduras envueltas en papel film y utiliza bolsas reusables de tela. Si pides comida para llevar, prefiere el uso de contenedores reusables o de materiales reciclables y lleva tus cubiertos de metal, son más higiénicos y eficientes. Los popotes plásticos están casi erradicados por completo, pero no está de más hacer consciente su uso.

Pero si tu misión es reducir al máximo el consumo de plásticos en tu vida, hay un solo paso que puedes tomar: instalar un purificador de agua. La cantidad de botellas de plástico que estás evitando usar es estratosférica. Un purificador de agua es amigable con el medio ambiente, pues fomenta el uso de botellas reusables, el consumo responsable del agua y además garantiza la calidad del agua que usas en casa.

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