Consecuencias de la actividad humana en el cuidado y calidad del agua

Las consecuencias de la actividad humana y la calidad del agua están muy relacionadas Factores como la sobrepoblación, la industrialización, el consumo en las grandes ciudades y el aumento de las prácticas agrícolas, han tenido un impacto en significativo en los suministros de agua potable, haciendo que la calidad del agua haya disminuido considerablemente en las últimas décadas.

Si los seres humanos comienzan a crear conciencia e implementan medidas de conservación ambiental para el cuidado y la conservación de los recursos hídricos, las consecuencias de la actividad humana y la calidad del agua se verán impactadas de manera positiva. Por otro lado, si esto no ocurre a la brevedad, el resultado se verá desde impactos en el deterioro de los ecosistemas acuáticos hasta la escasez de agua y la proliferación de enfermedades por la contaminación de este recurso esencial para la supervivencia humana.

Cinco consecuencias de la actividad humana en el cuidado y calidad del agua

Contaminación del agua. La calidad del agua se ha reducido considerablemente debido a la intervención del hombre como agente contaminante.

Los residuos industriales, agrícolas y domésticos no son tratados adecuadamente. En general, este tipo de residuos se vierte directamente en los cuerpos de agua más cercanos, lo que implica una contaminación inmediata del agua.

Lanzar basura abiertamente en las calles también afecta a los cuerpos de agua circundantes. Los residuos sólidos, como cajas de cartón, bolsas de plástico o contenedores de aluminio son impulsados ​​por el viento y por lo general tienen como destino final, el desagüe, los lagos y ríos de la zona.

Eutrofización. Se define como la degradación de los ecosistemas acuáticos por el aumento de los niveles de fosfato y nitrógeno debido al exceso de nutrientes en los suelos.

Las fuentes más representativas de nutrientes para los suelos son las aguas residuales domésticas y los desechos de la actividad agrícola, como los fertilizantes y los pesticidas. También hay una considerable contribución de los desagües industriales.

Erosión hídrica. Las anomalías en los cuerpos de agua pueden generar erosión hídrica y sedimentación en cauces y cuencas. Además, la explotación turística y el desarrollo de complejos urbanos en las zonas costeras, también trae consigo altos niveles de erosión.

Alteración del ciclo hidrológico. La práctica indiscriminada de tala y quema implica la pérdida de los recursos forestales, de las selvas y bosques tropicales. Esto implica una alteración del ciclo hidrológico, ya que, como no hay vegetación en la zona, el agua fluye directamente, fomentando la erosión y disminuyendo la filtración de agua en el suelo.

En consecuencia, a medida que existen menos árboles, las plantas no transpiran el agua y, por lo tanto, la cantidad de agua que se evaporará para completar el ciclo hidrológico disminuye. Esto reduce la humedad en la atmósfera y la probabilidad de que ocurra precipitación en esa área es extremadamente baja.

Problemas de salud. El consumo de agua contaminada por heces humanas o animales puede provocar enfermedades como:

Disentería: es una combinación de náuseas, calambres abdominales y diarrea severa. En los casos de disentería aguda, también se puede experimentar fiebre alta y rastros de sangre en la materia fecal. Hay dos tipos de disentería: disentería bacilar, causada por bacterias y disentería amebiana causada por amebas. Cuando cualquiera de estos se ingiere a través de agua o alimentos contaminados, uno desarrollará disentería dentro de un período de cuatro días.

Fiebre tifoidea. Esta infección es causada por la bacteria Salmonella Typhi. Esta enfermedad se contrae al consumir alimentos o agua contaminados. Las bacterias pasan a través del tracto intestinal y pueden identificarse en muestras de heces. Sus síntomas incluyen náuseas, pérdida de apetito y dolor de cabeza.

Cólera. Es una infección del intestino delgado por la bacteria Vibrio Cholerae. Esta enfermedad puede matar en cuestión de horas si no se trata a tiempo. Los síntomas del cólera incluyen diarrea y vómitos, así como cólicos abdominales y dolor de cabeza.

Diarrea. Es una de las enfermedades más comunes causadas por la contaminación del agua. Pueden causar deshidratación y muerte en niñas, niños pequeños y bebés.

Malaria. Es una enfermedad causada por parásitos, que se propagan por los mosquitos hembras llamados Anopheles. Cuando los mosquitos pican a una persona infectada con malaria, pueden contagiar la infección a otras personas. Esta enfermedad causa fiebre alta, dolor de cabeza y escalofríos. En los casos graves, incluso puede dar lugar a complicaciones como anemia grave, coma y muerte.

Envenenamiento por plomo. Es causado por el consumo de agua contaminada con plomo, a menudo proveniente de tuberías viejas, así como por la contaminación del agua superficial. Esta enfermedad se caracteriza por afectar principalmente a niños y niñas causando graves afectaciones a la salud entre los que se destacan anemia, problemas con el sistema reproductivo, daños a los órganos, presión arterial alta y enfermedad renal.

Las consecuencias de la actividad humana y la calidad del agua seguirán estando relacionadas por lo que si no actuamos pronto y tomamos medidas para que estos dos factores no afecten el uno al otro, los resultados serán irreversibles.

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