5 cuidados del sistema inmune

Tener buenas defensas implica enfermarse menos o no enfermarse. Desde esta perspectiva, la idea de mejorar el sistema inmune para optimizar su función suena atractiva pero hay tantos productos que ofrecen fortalecerlo que puedes sentirte agobiado.

Antes de que pierdas tu dinero y tu tiempo con suplementos que no sirven para nada y que pueden afectar tu salud, mejor incorpora en tus hábitos cotidianos estos 5 cuidados del sistema inmune.

Los enemigos del sistema inmune

Comencemos por lo principal: no existe ningún suplemento herbal o natural que sea capaz de mejorar la función inmune. Esta es una promesa muy abstracta, porque al ser un sistema, conformado por partes bien diferenciadas, se hace complicado crear una cura universal que se encargue de mejorar todo.

Pero como ocurre con todos los sistemas, se requiere un funcionamiento armonioso y balanceado para que trabaje a la perfección. Hay hábitos y sustancias que rompen el delicado equilibrio del organismo, como por ejemplo:

– Fumar

– Dietas altas en grasas y azúcar procesado

– Exceso de peso

– Beber alcohol en exceso

– Hábitos de higiene deficientes.

Hay quienes esperan a tener cierta edad antes de buscar tener un estilo de vida más saludable y sin excesos, la verdad es que con el paso de los años se compromete la función inmune; además de que si hay deficiencias desde la juventud, esto tendrá un impacto negativo a futuro.

Empieza a cuidarte desde joven e inculca hábitos saludables en los más pequeños. Y no olvides vacunar a tus hijos, es la forma más sencilla, rápida y real de mejorar la respuesta inmune que te protegerá a futuro. Las vacunas son las herramientas fundamentales para protegernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

¿Cómo saber si tus defensas están bajas?

– Tienes resfriados frecuentes

– Estás fatigado todo el tiempo, aún cuando duermas.

– Tienes lesiones en la boca, pueden ser herpes simple o aftas.

– Alergias

– Las heridas leves tardan en cicatrizar

5 medidas para cuidar del sistema inmune

1. Cuida la alimentación

Más allá de cuánto se come o qué se come, el secreto está en la variedad. El sistema inmune requiere nutrición de calidad y regular para poder hacer su trabajo. Estudios han comprobado que las personas que viven en situaciones de pobreza extrema y sufren de algún grado de desnutrición y/o malnutrición son más vulnerables a enfermedades infecciosas.

comida sana

Por otra parte, las personas que tienen dietas ricas en alimentos procesados, azúcares y almidones refinados suelen presentar deficiencias de micronutrientes como el zinc, selenio, hierro, ácido fólico y vitaminas A B6, C y E y esto se ha vinculado con alteraciones en el sistema inmune.

Para prevenir esto es imprescindible consumir frutas y vegetales a diario. Así como consumir agua alcalinizada, que también es una fuente segura de micronutrientes y minerales como magnesio, calcio y potasio.

Si por alguna causa esto se hace imposible, tomar un multivitamínico diario (recomendado por el médico, de ser posible) puede contribuir a suplir cantidades adecuadas de estos nutrientes. Sobra decir que las dosis exageradas de una vitamina (por ejemplo, vitamina C) no tiene un efecto real en el sistema inmune.

2. Mantener una correcta hidratación

El agua es imprescindible para todas las funciones del cuerpo humano, incluso para el sistema inmune. La linfa, que es un fluido que circula por el cuerpo, transporta células especializadas que permiten luchar contra las infecciones; y si no se consume la cantidad suficiente de agua, su movimiento se hace más lento y deficiente, con lo que se afecta la función inmune.

¿Por qué es importante tomar agua?

Has de tener cuidado con el agua. Si no está correctamente tratada, el agua puede tener parásitos, virus y otros patógenos que te enfermarán. Por esta razón se hace énfasis en la importancia de consumir sólo agua pura, pero si lo que quieres es blindar el sistema inmune puedes invertir en un purificador y alcalinizador, que no sólo te garantizará agua cristalina y deliciosa, libre de patógenos, sino que tendrá un PH más alcalino y proporcionará micronutrientes.

3. Hacer ejercicio

El hacer ejercicio es la piedra angular de un estilo de vida saludable. No hace falta que te transformes en un deportista de élite, sino que hagas suficiente actividad física para proteger la salud cardiovascular y mantener el metabolismo en movimiento. Si bien correr, caminar o practicar algún deporte no tiene un impacto directo en la función inmune,  contribuye a mantener el equilibrio de todo el organismo y por ende, respalda el sistema inmunitario.

hacer ejercicio

4. Descansar lo suficiente

Los humanos no le damos la importancia adecuada al sueño. Cuando duermes no sólo recuperas energías, sino que es el momento en que todo el organismo se repara a si mismo. Por esta razón es que cuando comienzas a entrenar para aumentar masa muscular, te piden expresamente que duermas al menos 8 horas al día. No sólo eso, sino que el cerebro también aprovechar para recuperarse, aprender y procesar la información.

dormir bien

La falta de sueño se traduce en un organismo trabajando con las reservas, ahorrando energía para poder cumplir con los procesos esenciales. Esto implica que tu sistema inmune no podrá crear las moléculas que se encargan de combatir infecciones, por ejemplo. Si quieres que tu sistema inmune funcione a la perfección, necesitas dormir.

5. Cuida tu mente

Existe una relación estrecha entre cuerpo y mente. El exceso de estrés puede causar un sinnúmero de malestares; desde problemas estomacales hasta afecciones cutáneas y alergias. Hay estudios que comprueban que existen nexos entre el exceso de estrés y las afecciones cardíacas que pueden matar.

Cuando te sometes a situaciones desagradables y estresantes, el organismo colapsa y suprime el sistema inmune. Por esta razón cuando estás preocupado, triste o abatido es muy sencillo resfriarse o sufrir alguna infección. El estrés es diferente en cada individuo, por eso la invitación es a conocerse y buscar formas positivas de lidiar con esta emoción.

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